Opinión de experto: banderas rojas en las apuestas de fútbol

Opinión de experto: banderas rojas en las apuestas de fútbol

En las apuestas, lo primero que uno busca son marcadores que hablen a favor de cierta jugada. Pero también es importante mirar desde el otro lado: qué factores antes de un partido gritan que es mejor no apostar en absoluto. O al menos pensarlo dos veces antes de lanzarse.

En este material se presentan algunas variantes de red flags en el fútbol. Créeme, pueden ahorrarte mucho dinero.

Resultados anómalos

Aquí entran varias situaciones que generan desconfianza al elegir una apuesta. Por ejemplo, si un equipo de un partido a otro muestra estadísticas completamente diferentes en córners o tiros a puerta, probablemente no apostaré por él. Claro, siempre que no exista correlación con partidos de local/visitante u otros factores, es decir, cuando la estadística sea realmente anómala. Si se observa cierta regularidad, entonces no es una red flag, sino incluso una buena razón para apostar.

También entra en juego la discrepancia entre la calidad de juego y los resultados. Naturalmente, no apostaré en contra de un equipo que genera ocasiones y se ve bien en el campo, pero que perdió sus últimos partidos. En tales casos, es incierto cómo evolucionarán sus indicadores y por qué fueron tan malos. No es una bandera roja definitiva, sino más bien un consejo: conviene estudiar a fondo la estadística, buscar posibles causas de los malos resultados recientes (rotación, rivales duros en jornadas anteriores).

Otra anomalía son las goleadas recientes, sobre todo con 4-5 goles o más. Hay que considerar tanto victorias como derrotas. Puede parecer que la mala racha seguirá, pero no siempre es así. Un marcador como 7:1 es bastante atípico en el fútbol, por lo que es difícil sacar conclusiones claras.
Si hablamos de derrotas, puede tratarse de un mal día: una expulsión temprana, cansancio, muchos factores pueden influir, aunque a veces las goleadas parecen salir de la nada. A veces el equipo se recompone en la siguiente jornada y juega concentrado, otras veces se hunde más. Por eso prefiero pasar este tipo de partidos.
Eso sí, en el caso de goleadas hay que mirar la cuota: si por ello la casa ofrece un valor inflado en el siguiente encuentro, puede ser una buena oportunidad, siempre que el equipo no mereciera realmente recibir tantos goles.

Lo mismo ocurre cuando un equipo gana varias veces seguidas por goleada de 3-4 tantos, pero no respaldado por el rendimiento. Si el xG es dos veces inferior a los goles marcados y eso se repite en 2-3 partidos consecutivos, es momento de dudar y no apostar por otra goleada. Tarde o temprano el overperformance se corta. Claro, no hablamos aquí de partidos con una expulsión en el minuto inicial o contra juveniles.

Calendario exigente

Es obvio, pero no se puede ignorar. Un calendario duro no siempre significa que no haya que apostar, ya que cada equipo tiene distinto margen de resistencia. Pero los viajes largos y jugar cada 3 días no benefician a nadie. Siempre conviene analizar cómo y cuánto tardó en viajar el visitante, especialmente en competiciones europeas.

Además, esos partidos europeos son un lastre antes de la siguiente jornada de liga. En tal contexto es difícil predecir si el entrenador rotará o pondrá a los titulares.

Problemas de plantilla

El caso más común: la lesión de un líder. Aunque tiene matices: si se lesionó hace varios partidos, el equipo pudo haberse adaptado. En ese caso basta comparar estadísticas con y sin él, pero no es necesariamente una bandera roja. Sin embargo, los primeros partidos sin su mejor jugador conviene evitarlos, sobre todo si no hay otras figuras.

Lo mismo con el cambio de entrenador a mitad de temporada. Despedir a un técnico con malos resultados puede servir de motivación y chance para que los jugadores se luzcan ante el nuevo.
En resumen, los primeros partidos tras un cambio de técnico son difíciles de analizar, ya que aún no impone sus ideas. Aquí pesa más la motivación y el factor emocional. Apostar en contra de un equipo recién cambiado de entrenador no es buena idea.

Falta de motivación

A veces los equipos ya no tienen nada que ganar o perder, y su fútbol cambia radicalmente. El líder destacado probablemente juega a medio gas, igual que un colista con 10 puntos en 30 partidos. Incluso con el once ideal no es seguro que los jugadores se esfuercen. Predecir cómo irá el partido en estas condiciones es complicado, por eso suelo evitar este tipo de apuestas.

Concretamente, en el caso de equipos descendidos o prácticamente descendidos, evito apostar a sus partidos de visitante. En casa, quizá se esfuercen por regalar una alegría a la afición antes del descenso, pero fuera de casa no hay apoyo y tampoco hay objetivos. Eso no significa que no puedan sorprender, pero las probabilidades bajan.

Expulsiones en el partido anterior

Dos expulsiones en el último encuentro pueden parecer una razón clara para apostar en contra. Después de todo, los titulares quedan suspendidos y hay que reemplazarlos y ajustar el plan. Pero no es tan simple. Incluso un grande puede recibir 2 rojas y aún así encontrar sustitutos para un solo partido. Y la estadística no respalda esta bandera: en las últimas dos temporadas, equipos con 2 expulsados perdieron el siguiente partido 13 veces, empataron 7 y ganaron 12. La dispersión es enorme, sin ninguna tendencia clara.

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